domingo, 11 de julio de 2010

Los tentáculos sabían de donde agarrarse. El eclipse malogró el día. La llave giró esta vez. Oraciones. No más que eso. Mañana alguien interpretará las palabras. Intentará verse reflejado en ellas. Yo ya no lo intento. Ya no me pertenecen. Son de la voz que me habla. La que dicta incansablemente cada día. Solo un cuerpo. El que recuerda a Maufe. El que espera a Marelg. Esto no debería estar acá. Acá, allá, allí, ayer. Late

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